Judaismo

Junio 17, 2008 at 7:14 am (Uncategorized)

Desde su fundación, año 1948, El estado de Israel ha mantenido una misma política hostil y expansionista frente a los pueblos árabes que la rodean como también frente al mismo pueblo árabe sobre el cual se erige (Pueblo Palestino).

Palestina, se le es borrada del mapa y se le intenta liquidar su historia. Solo es reconocido como una entidad autónoma (Gobernación) aunque las resoluciones emitida por la ONU (ver especialmente la N° 242) del año 1967, hayan impuesto arbitrariamente sin la consulta al pueblo palestino, la partición de Palestina en 2 estados: uno árabe palestino con el 45% del territorio y otro judío con el 55% del territorio. Sin embargo este robo que auspiciaron las potencias triunfantes de la II Guerra Mundial nunca fue respetado por Israel, y es que, como lo diría nuestro pueblo: “Ladrón que roba a ladrón tiene 100 años de perdón”. A Palestina y su pueblo (musulmán, cristiano, incluso al hebreo originario), sus árboles de naranjos, sus montes de olivos, a los que el poeta Hibran Kalil Hibran con tanto amor se refería en sus poemas, se les pretende hacer olvidar al resto del mundo. La compra de importantes imprentas internacionales, de empresas cinematográficas como por ejemplo “Hollywood”, y grandes empresas noticieras como por ejemplo: CNN, ha sido la mejor estrategia implementadas por el sionismo para así poder modificar la historia y trivializar los problemas del pueblo palestino: calificarlos de terrorista a los mártires luchadores, y de invasores a los invadidos.

Primero hablemos del sionismo.

El sionismo surge en el año 1890 como respuesta a las encarnadas contradicciones de la alta burguesía y la pequeña burguesía europea. Ella representó y sigue representando la organización de la elite judía.

Bajo las formas encubiertas “Caballo de Troya” del antisemitismo cristiano y el anticristianismo judío, las clases medias lucharon contra la burguesía judía que se encontraban establecidos en el sector comercial y financiero de Europa. Los judíos fueron vistos como representantes de aquellos aspectos del capitalismo por los cuales las clases medias y bajas son particularmente oprimidas. De esta estrategia, utilizando las diferencias religiosas y “raciales” imaginarias, el capitalismo, principal culpable de la confrontación, se coloca fuera del escenario de batalla.
Así nace el sionismo internacional a la razón de proteger sus intereses con el proyecto de crear un estado judío que llamarían Israel. 1948 es la fecha que marca el triunfo de la burguesía sionista y el inicio de la tragedia del pueblo palestino (también semitas).

De Israel, el sionismo y el antisemitismo.

Israel nace de los compromisos adquiridos por Inglaterra (potencia imperialista de la época) con la alta elite financiera judía-sionista, a cambio de ayudas económicas en los momentos decisivos de la II Guerra Mundial. Esa misma elite que había apoyado y financiado a Hitler en sus primeros años de poder, bajo el mismo tratado, “un País para los judíos”, que más tarde lo traiciona oportunamente al cambiar la correlación de fuerzas durante la guerra.

Existen actualmente muchas documentaciones que prueban los estrechos vínculos que existían entre la elite judía y el gobierno de Hitler, sus acuerdos y los preparativos para que los judíos-alemanes, obligados por las condiciones adversas, abandonasen Alemania, a la búsqueda de una tierra propia para ellos.

La potencia imperialista inglesa ofreció a la elite judía-sionista varias opciones entre las cuales figuraban: La Guayana Inglesa (territorio en reclamación por Venezuela), las Malvinas (territorio en reclamación por Argentina) y Palestina. Palestina resulto la elegida por el sionismo, ella reunía todas las condiciones apropiadas: Antecedente histórico, ubicación Geoestratégica política y militar para el control de las riquezas del golfo, etc.

A la debacle de los imperios europeos finalizada la II guerra Mundial y el surgimiento del Imperio Norteamericano, la burguesía sionista israelí pasa hacer la hija predilecta y coparticipe del poder imperial junto a la burguesía norteamericana. Es evidente la influencia del poder político-económico sionista en la casa blanca, prueba palpable de esto la encontramos por doquier, su apoyo incondicional a Israel frente a las declaraciones de la ONU que las desfavorecen utilizando el infame veto. La guerra de Irak es otra evidencia de tan descarada influencia sionista sobre las políticas norteamericanas, donde según el sociólogo norteamericano James Petras: “que habiendo el imperio norteamericano logrado negociaciones con el depuesto presidente Saddan Huseim (el amigo poderoso que EE.UU. necesita en el medio oriente; “según del mismo Saddam”. -Antes de invadir a Kuwait e iniciarse la guerra-). Fue empujado por el lobby sionista a esta descabellada e innecesaria guerra”.

Y por que lucha el pueblo palestino…

Es imprescindible para un buen razonamiento preguntarse uno mismo lo siguiente: ¿Si roban tus tierras, si asesinan a tus familiares, si violan a tus hermanas y madres, si eres discriminado por tu raza, al no permitir un estado que te proteja, al no existir leyes que te amparen, al no existir cortes bien sea nacionales o internacionales que juzgue estos crímenes de lesa humanidad, acaso no estarán concientemente empujando a que busques venganza por tus propias manos?, ¿el luchar e inmolarse como la única forma posible de propinarles bajas al asesino de tu pueblo y familia, como también a sus seguidores, es una locura fanática religiosa o conciencia desesperada?
¿Que papel cumple la religión en todo esto? Mientras que para los luchadores palestinos les sirve solo como colchón para el acto de inmolación, mas no como la causa o el justificativo. Para el sionismo cumple el papel de justificativo patriarcal de las tierras del pueblo escogido por dios y la tierra prometida.

Pero si revisamos un poco la historia resiente descubrimos que el surgimiento y el auge del “Fundamentalismo Islámico” se inicia los momentos de la caída del bloque soviético y con el todos los movimientos progresistas que actuaban en la zona contra el imperialismo norteamericano sionista y genocida. Aunque ellos mismo fueron formados y apoyados desde sus inicios por el imperialismo en su lucha contra los gobiernos pro-soviéticos y los mismos movimientos progresistas antiimperialistas. Hoy desaparecidos estos últimos y agudizada las contradicciones de intereses entre ellos mismos, el fundamentalismos islámico se transforma en el único instrumento de lucha que poseen los pueblos Árabes y Musulmanes en general contra la pretensiones del imperio norteamericano–sionista, cuyas políticas segregacionista y de exterminio racial contra esos pueblos (también semitas) al peor estilo Hitleriano, pretenden perpetuar. De este razonamiento se deduce que: la lucha contra el antisemitismo que eran y siguen siendo las banderas del sionismo, se aplica a la inversa. La doble moral burguesa.

El sionismo y el capital
Por: Basem Tajeldine * 6 de julio del 2005

La humanidad vive aterrada la peor de su desgracia. Atrapada por los dictámenes del capital, se debate entre la emancipación o su decadencia. El alarmante grado de contaminación ambiental que enuncian los científicos y las constantes guerras enmarcadas en la lógica del capital y entonada en la actualidad por su decadencia reproductiva, representa la angustia del hombre y la mujer pensante.

El capital enajenante envuelve bajo su raciocinio a todas las sociedades, religiones y culturas, el egoísmo, la explotación del hombre por el hombre y el racismo es la mercancía exclusiva de la burguesía para los pueblos.

Desde la aparición de la moneda como instrumento de cambio, materialización objetiva del capital, su embrujo indujo al hombre en la necesidad de acumulación de la misma, solo siendo posible a través de la extorsión, en otras palabras, explotando al hombre, expropiando su riqueza, razón por la cual, las clases dirigentes se vieron en la necesidad del uso de métodos coercitivos y aparece el Estado como el mejor de su instrumento. Elites conformadas en un devenir histórico de luchas, han logrado someter a sociedades enteras. Jefes de tribus, grupos familiares desde tiempos primitivos, en su interés de mantener el control de una sociedad y medios productivos generadores de riquezas en constante crecimiento, hallaron en la lógica dominante de la religión el mayor apoyo para el estado conformado, el mejor método coercitivo del subconsciente del pueblo. Así nace el judaísmo entre otras religiones y el sionismo en 1890 como respuesta a las encarnadas contradicciones de la alta burguesía y la pequeña burguesía europea, como la filosofía avanzada de su elite, una interpretación enajenante del pueblo judío, su miseria religiosa.
El sionismo intenta convertir a los judíos en el pueblo elegido por su Dios el capital, todo un pueblo es enajenado, manejado y separado del resto de los pueblos por la codicia de su elite. La mejor crítica al judaísmo sionista la realizó un judío emancipado, Carlos Marx quien escribió en su publicación sobre “La cuestión judía”, lo siguiente:

“La necesidad práctica, el egoísmo, es el principio de la sociedad burguesa y se manifiesta como tal en toda su pureza tan pronto como la sociedad burguesa alumbra totalmente de su seno el Estado político. El Dios de la necesidad práctica y del egoísmo es el dinero”.

”El dinero es el celoso Dios de Israel, ante el que no puede legítimamente prevalecer ningún otro Dios. El dinero humilla a todos los dioses del hombre y los convierte en una mercancía”.

“El Dios de los judíos se ha secularizado, se ha convertido en Dios universal”.

“La quimérica nacionalidad del judío es la nacionalidad del mercader, del hombre de dinero en general.

“El cristianismo ha brotado del judaísmo. Y ha vuelto a disolverse en él. El cristiano fue desde el primer momento el judío teorizante; el judío es, por tanto, el cristiano práctico, y el cristiano práctico se ha vuelto de nuevo judío”.

“El cristianismo es el pensamiento sublime del judaísmo, el judaísmo la aplicación práctica vulgar del cristianismo, Sólo entonces pudo el judaísmo imponer su imperio general y enajenar al hombre enajenado y a la naturaleza enajenada, convertirlos en cosas venales, en objetos entregados a la servidumbre de la necesidad egoísta, al tráfico y la usura”.

“El egoísmo cristiano de la bienaventuranza se trueca necesariamente, en su práctica ya acabada, en el egoísmo corpóreo del judío, la necesidad celestial en la terrenal, el subjetivismo en la utilidad propia”.

“La emancipación social del judío es la emancipación de la sociedad del judaísmo”.

En Marx aun cuando no era creyente, urge distinguir en sus escritos que, no era opuesto a la fe de los pueblo, sino a la religión dirigida por las elites burguesas, la miseria religiosa, según el propio Marx:

“La miseria religiosa, es, por una parte, la expresión de la miseria real y, por otra, la protesta contra ella. La religión es el suspiro de la criatura oprimida, el corazón de un mundo sin corazón, el espíritu de una situación carente de espíritu. Es el opio del pueblo. (Su poder enajenante)”

La alienación religiosa tiene su origen en la alienación económica y no podrá superarse mientras no se supere ésta.

Del resultado de esa enajenación sionista, no nos sorprende ver el racismo contemporáneo que ejerce el estado terrorista y usurpador de Israel, como también, buena parte del pueblo judío sobre el resto de la sociedad. Vimos como en los tiempos la creación injusta del estado de Israel 1948, todo un pueblo, el palestino (cristianos y musulmanes) fueron expulsados de sus tierras por las “necesidades nacionales” de una religión que reclama derechos de propiedad de origen divino sobre las tierras de Palestina. ¿Qué clase de divinidad hace a un pueblo merecedor de tierras ajenas? El Capital es la respuesta.

Los campos de concentración racial o como los llaman hoy, con el término más sutil, los campos de refugiados del actual Israel, no se diferencian en mucho de los campos de concentración de la Alemania nazi, cuyo ejemplo mas explotado publicitariamente por los sionistas, lo fue el campo de Auschwitz. Observamos como casi a diario son bombardeados y sus luchadores, sus mujeres, hombres y niños resultan mutilados.

Tampoco nos sorprende un Ariel Sharon, acusado por los tribunales internacionales como terrorista implicado en los sucesos de exterminio, al mejor estilo nazi, de los pueblos de Sabra y Chatila en el Líbano, como también los recurrentes asesinatos selectivos de intelectuales, académicos y profesionales iraquíes.

El sionismo ha catalogado como antisemita a todo aquel que ose denunciarlos, al parecer muchos pensadores se abstienen de difundir comentarios sobre el tema debido al temor de ser etiquetado como antisemita. Muchos judíos han iniciado la lucha contra el sionismo, incluso otros se atreven a pedir la supresión del estado de Israel. La lucha contra el antisemitismo que eran y siguen siendo las banderas del sionismo, se aplica a la inversa ahora contra los pueblos semitas árabes, la doble moral burguesa.

En definitiva el sionismo ha desplazado al nazismo y hoy más que nunca urge identificarlo y librar la batalla en su contra, cuya mejor manera es la denuncia y las ideas, ir a sus raíces: “El capital” el verdadero responsable de la enajenación que vive el pueblo judío y el resto de los pueblo del mundo”.

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